(y cómo atravesarlos con método, ciencia y práctica consciente)
Muchos líderes me preguntan: ¿qué es lo más difícil de cambiar al liderar?
Durante años pensé que se trataba de aprender más. Hasta que viví un cambio que me confrontó desde dentro y entendí algo esencial: el verdadero desafío no está fuera, sino dentro.
A continuación comparto tres verdades incómodas del cambio personal en liderazgo —y un playbook basado en investigación y práctica para atravesarlas con más serenidad y resultados.
Qué sabemos hoy:
Cómo aplicarlo:
- El Ego: cuando tu “yo anterior” ya no alcanza
Qué sabemos hoy:
- Herminia Ibarramuestra que las transiciones de identidad no se logran solo con introspección, sino actuando primero y pensando después. Practicar nuevos comportamientos antes de sentirte listo acelera la evolución.
- Ronald Heifetzrecuerda que el liderazgo adaptativo no consiste en dar respuestas rápidas, sino en regular la incomodidad del cambio —propia y de quienes lideras.
- Prototipa conductas de tu “yo futuro” en contextos seguros (reuniones, proyectos piloto). Observa impacto y ajusta.
- Diseña una “tensión óptima”: metas que te estiren sin quebrarte, acompañadas de espacios de reflexión para procesar lo aprendido.
- La Niebla: perder claridad antes de ganar visión
- William Bridgeslo llama la zona neutral, ese espacio entre un final y un nuevo comienzo donde la identidad se reconfigura.
- Amy Edmondsonha demostrado que la seguridad psicológica —poder hablar de errores y dudas sin castigo— multiplica el aprendizaje y mejora las decisiones.
- Normaliza la incertidumbre con lenguaje claro: “Estamos entre versiones”, “Así se ve el proceso”. Define puntos de control a 30–60 días.
- Fomenta seguridad psicológica: rituales para pedir desacuerdo informado, “postmortems” sin culpa y reglas de “disentir y comprometerse”.
- La Nostalgia: extrañar tu versión anterior
Cómo aplicarlo:
- Cierra ciclos con intención: reconoce públicamente lo que tus viejos hábitos te aportaron antes de soltarlos.
- Celebra los pequeños comienzos: cada nueva práctica, conversación o métrica coherente con tu nueva identidad refuerza el cambio.
- Define tu identidad ideal (y constrúyela actuando).
Imagina quién necesitas ser en 12–18 meses y empieza a comportarte como esa persona hoy.
- Separa la zona de aprendizaje de la zona de desempeño.
Si solo “performas”, no aprendes. Reserva espacios para experimentar, pedir feedback y fallar en bajo riesgo.
- Usa el principio del progreso.
El mayor motivador humano son los pequeños avances en trabajo significativo. Diseña tu cambio como una secuencia de victorias modestas.
- Diseña seguridad psicológica en tu agenda.
Haz preguntas que inviten a lo impopular: “¿Qué estoy pasando por alto?”, “¿Qué riesgo no estamos nombrando?”
- Lidera lo adaptativo, no solo lo técnico.
Observa desde el “balcón”, regula la tensión del sistema y moviliza a otros a hacer el trabajo del cambio contigo.
- Mide progreso visible.
- Proceso: hipótesis probadas, conversaciones valientes/semana.
- Comportamiento: evidencias de la nueva identidad (por ejemplo, delegas más).
- Clima: pulso de seguridad psicológica del equipo.
- Un experimento de conducta nueva.
- Una reunión en zona de aprendizaje.
- Dos pequeñas victorias documentadas.
- Un espacio de disenso seguro.
- Revisar tu tensión óptima del cambio.
- Nombrar en qué parte del ciclo estás: Final → Zona Neutral → Nuevo Comienzo.